Energía reactiva: ¿por qué aparece en la factura de la empresa?

¿Sabes qué es la energía reactiva y por qué aparece en la factura de la luz de tu empresa? En este artículo resolvemos tus dudas.
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¿Te ha aparecido en la factura de energía una cantidad extra llamada energía reactiva? Si es así, seguro que te has preguntado qué es exactamente, y por qué está incluida en tus gastos mensuales. 

Aunque es posible que nunca hayas oído hablar de este término, es importante conocerlo, ya que puede afectar al importe total que pagas cada mes. Se trata de un concepto energético que se aplica a todos aquellos dispositivos eléctricos que funcionan con motores o con cargas inductivas. 

En este artículo vamos a explicártelo todo sobre la energía reactiva: qué es, por qué se cobra, cómo calcularla en tu factura… ¡y mucho más!

¿Qué es la energía reactiva?

La energía reactiva es una forma de energía eléctrica que se produce en aquellos dispositivos eléctricos que funcionan con motores o cargas inductivas. Esto quiere decir que, cuando están en funcionamiento, producen un campo magnético. 

En general, este tipo de aparatos son necesarios para el funcionamiento diario de la mayoría de empresas. Los motores eléctricos son los principales consumidores de energía reactiva, y se utilizan en multitud de equipos industriales: desde ventiladores y bombas, hasta elevadores o maquinaria pesada. 

Por otro lado, las cargas inductivas son aparatos que no tienen un motor, pero sí producen un campo magnético mientras están en funcionamiento. Algunos ejemplos de este tipo de dispositivos son los transformadores, los fluorescentes o las balastras.

La energía reactiva se mide en una unidad conocida como VAr, y su principal característica es que no se puede utilizar para hacer trabajar a los aparatos. Es decir, se produce energía eléctrica, pero esta no es útil para nada. 

Por esta razón, siempre que hay un exceso de energía reactiva en la red eléctrica, los operadores tienen que realizar ajustes para volver a la normalidad y garantizar el correcto funcionamiento de todos los dispositivos.

Diferencias entre energía reactiva y activa

La energía activa, también conocida como energía real o vatios/hora (Wh), es la energía que se utiliza de verdad para hacer funcionar a todo tipo de aparatos

En cambio, la energía reactiva no tiene ninguna utilidad práctica y, por lo tanto, no se puede medir en Wh. Como hemos comentado antes, esta energía se mide en VAr. 

La principal diferencia entre ambas formas de energía es que la activa produce trabajo mientras que la reactiva no. En otras palabras, aunque la energía reactiva se produce en aparatos como los transformadores o los motores, esta no se puede utilizar para hacer funcionar a ninguna máquina.

El problema de este tipo de energía es que puede interferir en el funcionamiento del resto de aparatos eléctricos y, además, modificar los contadores de uso de la red. Por este motivo, se suele considerar como un elemento negativo en el uso de distintos tipos de maquinarias y aparatos industriales.

¿Por qué hay penalizaciones?

Como ya hemos mencionado, la energía reactiva es un problema para las empresas eléctricas porque supone un exceso de energía que no pueden controlar y que requiere de ajustes constantes

Por esta razón, las empresas eléctricas penalizan el consumo de energía reactiva para evitar este exceso de electricidad y, al mismo tiempo, mantener los costes de las correcciones constantes necesarias bajo control

¿Cómo se calcula la energía reactiva de la factura de luz?

La energía reactiva no se cobra por separado en la factura de la luz. En su lugar, se incluye dentro del precio del kilovatio hora (kWh) junto con la energía activa. 

Para calcular la energía reactiva, lo primero que necesitas hacer es mirar el precio del kWh en tu factura. Luego, tienes que multiplicar este precio por el número de VArh que hayas consumido

Por ejemplo, si el precio del kWh es de 0,15€ y has consumido 500 VArh, entonces la energía reactiva te costará 75€. 

Generalmente, las cantidades de energía reactiva que podemos haber consumido para un uso doméstico son muy pequeñas o incluso nulas. Esto cambia, sin embargo, en el caso de fábricas o empresas con distintos tipos de maquinaria especializada, que pueden llegar a producir grandes cantidades de la misma.

¿Cuándo se cobra la energía reactiva?

En la mayoría de los casos, la energía reactiva se cobra junto con la energía activa en la misma factura. Como hemos comentado anteriormente, lo único que tienes que hacer para calcular el coste de la energía reactiva es mirar el precio del kWh y multiplicarlo por el número de VArh que hayas consumido. 

Por este motivo, el momento en que tendrás que pagar la energía reactiva de tu consumo dependerá de cuándo tengas que afrontar tus facturas de la luz. Si por ejemplo tienes que cubrir estos gastos cada dos meses, en el mismo cobro se te pasará el importe calculado por tu consumo de energía reactiva.

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¿Se puede evitar la energía reactiva?

Si estás buscando la forma de evitar la generación de energía reactiva, debes saber que aunque en algunos casos es posible lograrlo, en otros no. Por ejemplo, si estás utilizando aparatos con motores o transformadores, es muy probable que no puedas evitar por completo que se consuma este tipo de energía

Sin embargo, si estás utilizando aparatos eléctricos más convencionales, puedes tomar ciertas medidas para reducir tu consumo de energía reactiva

Por ejemplo, si tienes varios aparatos conectados a la misma línea eléctrica, debes evitar que estén en funcionamiento al mismo tiempo. De esta forma podrás reducir el exceso de energía reactiva y, por lo tanto, su coste. 

Otras opciones, como la aplicación de baterías de condensadores para reducir al máximo la generación de este tipo de energía, solo cobran realmente sentido cuando estamos hablando de grandes consumidores de electricidad que pueden ver incrementada en gran medida su factura mensual por este motivo.

En resumen, la energía reactiva es un tipo de energía que no se puede utilizar de forma práctica y que, además, perjudica a las empresas que generan la electricidad que llega hasta nosotros. 

Por este motivo, se penaliza su consumo y se cobra junto con la energía activa en la misma factura. Aunque no siempre es posible evitarla, generalmente si eres un consumidor particular no tendrás que preocuparte demasiado por ella, ya que apenas afectará al importe final de tus cobros.