Instalación de autoconsumo

Una instalación de autoconsumo es una alternativa sostenible y autónoma de suministro eléctrico frente al surtido de las redes de distribución.
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Las instalaciones de autoconsumo se han convertido en una opción que cada vez más personas consideran para complementar o cubrir por completo sus demandas de energía eléctrica. Hace unos años se trataba de un mercado pequeño y limitado al uso industrial, pero poco a poco ha ido penetrando en el entorno doméstico. Veamos de qué se trata.

 

¿Qué es una instalación de autoconsumo?

Una instalación de autoconsumo es un conjunto de elementos que aprovechan la energía del sol y la convierten en electricidad para abastecer cualquier hogar o negocio en el que esté instalada. Esencialmente, constan de paneles solares, encargados de captar y transformar la radiación en corriente, además de un conversor, un controlador y el cableado. Sin embargo, puede haber otros componentes que varían según el tipo de sistema, las necesidades y preferencias de los usuarios, las características del inmueble, etc.

 

Tipos de instalación de autoconsumo

Las instalaciones de autoconsumo no son todas iguales, sino que se pueden clasificar según su conexión con la red eléctrica. Así, tenemos:

  • Instalaciones aisladas: como su nombre lo indica, no están conectadas a la red de distribución, por lo que son la principal fuente de suministro eléctrico del lugar. Son habituales en zonas aisladas y requieren una inversión importante, pues es necesario contar con baterías que almacenen la energía para los momentos en los que no hay suficiente luz solar. Casi siempre se apoyan con generadores de combustión.

 

  • Instalaciones conectadas: complementan el suministro que ofrece la red eléctrica y ayudan a disminuir los costes en la factura, pero no siempre cubren por sí solas todos los requerimientos. Sin embargo, en ocasiones hay un excedente de generación y puede ser vertido a la red, lo que supone una compensación monetaria para el usuario. También es posible almacenarlo en baterías, como sucede con las instalaciones aisladas.

 

Realizar el cálculo de una instalación de autoconsumo

Para conocer las dimensiones necesarias de una instalación de autoconsumo, se deben realizar ciertas mediciones que garanticen que la capacidad instalada sea la adecuada para el lugar. Se trata de un cálculo complejo hecho por la empresa instaladora a través de software especializados, ya que implica fórmulas matemáticas logarítmicas. El método empleado puede variar, pero existen ciertos pasos generales.

  • Lo primero es realizar una estimación del consumo diario medio del lugar, teniendo en cuenta todos los electrodomésticos existentes, iluminación y calefacción, además del tiempo de uso.

 

  • Después se consideran los datos de radiación UV de acuerdo con la ubicación geográfica, siempre partiendo del valor del mes con menor exposición, que suele ser enero. 

 

  • Con la información anterior, se calculan las dimensiones que deberán tener los paneles para cubrir los requerimientos a partir de la energía solar disponible.

 

  • Ahora se hace un dimensionado de las baterías, asumiendo una autonomía que puede variar de dos a diez días, según las condiciones climáticas y necesidades del lugar.

 

  • Por último, vienen los cálculos de controlador de carga y el inversor. El primero será el encargado de regular la cantidad de energía que entra y sale del sistema para que sea seguro y no haya sobrecargas. El segundo, por su parte, convierte la corriente continua en corriente alterna, que es la que utilizan los electrodomésticos y resulta similar a la suministrada por la red eléctrica. 

 

Con una instalación de autoconsumo, los hogares no solo tienen una energía más limpia, sino que también reducen su dependencia del mercado eléctrico, así como los costes en la factura de luz. Además, en un contexto de subidas continuas en las tarifas, la instalación puede convertirse en una inversión rentable en el mediano plazo.